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Agua: lo invito a informarse

La crisis ambiental es real, y lo es la crisis del agua. Que no hayamos reaccionado aún, a la altura de las circunstancias, es en gran medida un problema de desinformación; y el primer paso para resolverlo, es que todos nos informemos de cuál es el problema, y cómo se puede mejorar.

Usted probablemente está desinformado de la magnitud del problema, de cómo es de importante el agua en su vida, de cómo puede ser más eficiente en su uso personal y productivo, de cómo deben las autoridades gestionar este recurso vital y cómo usted debe exigirlo, etcétera.

Ninguna de las tecnologías ni las mejores leyes nos van a sacar de este apuro si no se acompaña de eficiencia. Y cuando se habla de eficiencia, la información es fundamental. Las empresas, o los hogares, pueden reducir consumos de agua, u otros recursos, en 10%, 20% o más, simplemente conociendo sus hábitos y aplicando mejoras metodológicas. Ese es siempre el primer paso; medir su huella de agua, la de su familia, y la de su empresa. Conozca cuánta agua usa y cómo la usa. Conozca también cómo y cuánto la contamina según cada uso. Encontrará una decena de oportunidades para reducir su consumo y contaminación sin hacer ninguna inversión adicional. Y no se sorprenda cuando baje 10% ó 20% la factura de agua de su casa o su empresa.

Cuando ya conozca bien su huella de agua, reflexionen sobre la importancia de esa agua que llega a su casa y empresa cada día. Y la importancia de que llegue siempre en la cantidad y calidad adecuadas. Luego investigue entonces de dónde viene esa agua y si es garantizado que siempre saldrá por el tubo. No lo de por garantizado. Calcule cuánto le costaría a su empresa si esa agua no llegara, por ejemplo, en la calidad adecuada. Encontrará ahí un primer referente de cuánto puede usted empezar a invertir en la sostenibilidad hídrica de su empresa o proyecto.

Pregúntese también a dónde va el agua luego de usada. En qué condiciones se descarta y qué impacto tiene. Sepa que menos del 20% de las aguas residuales de Latinoamérica recibe tratamiento antes de ser descargada en ríos, quebradas y mares. Sepa que el agua contaminada y la falta de saneamiento matan 3.4 millones de personas al año, y que el 47% de las áreas costeras del pacífico americano están altamente deterioradas por la descarga de desechos sólidos y líquidos. En resumen usamos el agua y la descargamos en un grave estado de contaminación que no sólo la hace inútil, sino que la convierte en un problema de salud pública y de improductividad. Investigue cómo puede reducir su agua contaminada, cómo puede reutilizar sus aguas residuales y luego cómo puede descontaminar el agua que no se puede reducir ni reutilizar. Todo esto se puede hacer y cambiar radicalmente el balance hídrico de su casa, empresa o país. Es posible reducir hasta un 60% el consumo y contaminación de agua en casa, mediante un sistema simple de tratamiento de aguas grises (aguas de lavamanos, duchas y lavandería) para su reutilización en riego. De hecho existen industrias, incluso en Latinoamérica, que reutilizan el 100% de sus aguas residuales; y convierten así en “cero” su huella hídrica.

imagen articulo A blog 2Sepa también que descontaminar no lo es todo, ni mucho menos. Leí un estudio de la Universidad de Londres que mencionaba que si todas las aguas residuales de Europa recibieran tratamiento, no habría energía suficiente para poner a funcionar las plantas de tratamiento. Nuevamente, la eficiencia es imprescindible; y en ese orden de ideas, deben saber que, no contaminar es mucho más barato y eficiente que descontaminar.

Y sepa que hay mucho más por informarse. Por ejemplo, en los países industrializados ya se habla incluso de “agua virtual”, la huella de agua de los bienes y servicios. Así, algunos países ya le están prestando atención al agua contenida en los productos exportables, con el fin de no comprometer su “soberanía hídrica”. Imagínese toda el agua que transportamos de un país a otro en nuestras exportaciones de alimentos, por ejemplo, que puede tener un contenido de agua superior al 80 o 90%. Así, cambios en los procesos productivos, podrían significar reducciones importantes en la “fuga de agua” de un país.

Como ven, cuando hablo de que el problema es en gran parte falta de información, no me refiero a que la gente no sabe que “menos del 1% del agua del planeta es aprovechable” o que “el agua es vida”, o que “agua que no has de beber, déjala correr”. Todo eso es cierto también, pero me refiero a la necesidad de que cada persona, organización y sociedad estén correctamente informados de su contexto específico; de su balance hídrico y de las maneras de mejorarlo. Hoy hay urgencia, pero hay también tecnología como para generar e intercambiar información de manera precisa y oportuna.

Propongo un mundo en el que aprendamos en el colegio las matemáticas, la geografía, la química y la física a través de nuestros números del agua: de nuestro colegio, de nuestra familia, de nuestra ciudad. Un mundo donde en las universidades se construyan casos entorno al agua, se establezcan observatorios de agua, se haga investigación aplicada sobre el agua; y no sólo en las facultades de ciencias naturales, sino también en las de economía e ingeniería. Imagino un mundo donde cada empresa mida y difunda su huella agua, y la de sus empleados. Con información, más las políticas adecuadas y un marco legal con sanciones e incentivos, podemos establecer las bases para una sociedad resiliente, que esté en capacidad de reaccionar oportunamente ante los retos del agua.

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